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GUERRA DE PERCEPCION

 

La “Guerra de Percepciones” tiene por finalidad ganar las mentes y corazones del pueblo y a la vez mantenernos resueltamente en la lucha. 

El “Enemigo” entiende claramente como explotar los medios de prensa y la transmisión cultural de ideas. La enseñanza, las murgas, las mateadas, los rumores son una vía de comunicación subliminal pero eficiente.

El capitulo de Zona Urbana que habla sobre automotores Orletti en Argentina es ambientado con música lúgubre e imágenes en blanco y negro de detenidos encapuchados, imágenes que no tienen nada que ver con los hechos pero que producen el efecto deseado sobre los televidentes, angustia, tristeza y enojo con los responsables.

Aunque se podrían haber desmentido y refutado todo lo que se menciono en ese programa, cosa que no permitieron pese a que se hicieron ofrecimientos, el efecto sobre los televidentes ya esta consumado. La percepción que se tiene y la asociación de imágenes cuando se escucha la palabra Orletti es la de un centro de torturas clandestino donde los militares uruguayos torturaban a uruguayos indefensos. 

En esta guerra es mas efectivo un comunicador preparado que hable sobre un tema acompañado de alguna imagen que un abogado presentando el mejor escrito de apelación o defensa. 

Esta guerra debe ser librada por las Fuerzas Armadas ya que a ellas esta dirigido el ataque y el primer paso que deben dar es asumir que estamos en guerra y que el “silencio austero” nos conduce indefectiblemente a la derrota.

Desde un punto de vista estrictamente militar el soldado especializado en la “guerra de percepción” debería ser el oficial de relaciones publicas ya que maneja los medios y puede trasmitir un mensaje adecuado, en este aspecto la Institución en estos momentos esta muy lejos de lograr un resultado que genere un efecto positivo en la población. 

El objetivo del enemigo en esta guerra es instalar en las mentes del pueblo que sus FF.AA. son malas, destructivas e inútiles por lo tanto deben desaparecer.

Los dirigentes políticos que no son Comandantes de Tropas sino interpretes de los deseos del pueblo y en el mejor de los casos guías, ven la defensa de las FF.AA. como algo imposible, sin réditos políticos y peor aun con réditos negativos por lo tanto nadie se empeñara en su defensa. Al no haber quien las defienda son susceptibles, sino reaccionan, de ser destruidas quedando el camino libre para la anarquía y el caos. 

En un sistema anárquico pequeñas fuerzas con limitada capacidad táctica pueden conducir acciones para tomar el poder y hacer posible la revolución imposible, cosa que no lograron en la década del 60-70 por el accionar de las FF.AA. 

El enemigo cambió su estrategia y arsenal, comprendió que es poco lo que se necesita en lo táctico y que el esfuerzo debe estar en lo estratégico. Dejo de lado los grandes aparatos armados y se concentró en los sindicatos, organizaciones sociales y de Derechos Humanos y la militancia activa de sus cuadros jóvenes, que actúan en todos los espectros de la sociedad. 

Veremos el caso de los Estados Unidos y su guerra de percepciones librada en Irak. La insurgencia iraki a través de su accionar en Internet y medios de prensa nacionales e internacionales trasmite un mensaje de inseguridad permanente, desesperanza y desilusión de lograr una paz duradera en el país. Esto genera una percepción, tanto en la región como en los Estados Unidos, sobre la situación que no se condice con los efectos militares que logran con sus atentados, secuestros y decapitaciones. 

Nuestro caso es aun mas grave, no solo han creado la percepción que los terroristas son moralmente iguales a las FF.AA. sino que invirtieron la realidad. El gobierno era una dictadura y los terroristas eran patriotas (luchadores sociales) que se alzaron para defender la democracia. Primero fue la represión y después la subversión. Esto tiene el efecto de dejar a las FF.AA. moralmente indefensas y de nada sirve la superioridad táctica.

La “Ley de caducidad” estableció que el “delincuente militar” no iba a ser castigado como acto de gracia pese a que se lo merecía. Esto en un comienzo fue un mal necesario para asegurar una pacificación aunque en la actualidad la ley es de hecho irrespetada. 

En el pasado las FF.AA. eran percibidas de otra manera y contaban con el apoyo del pueblo y los medios de prensa, en el futuro librar una batalla de similares características será una tarea difícil, pero no imposible. No imposible debido a la calidad moral de nuestras fuerzas, en especial los más jóvenes que ya han visto los efectos del caos en el Congo y Haití. 

Por esto es que encaramos esta “guerra” como nuestra para contar la otra parte de la historia, la historia de nuestros “prisioneros políticos” integrantes de las FF.AA. que evitaron el advenimiento del caos al combatir y derrotar a los terroristas marxistas en la década del 70.

 

 En Voz Alta. Copyright. Todos los Derechos Reservados. 2007

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