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Montevideo
9 de enero de 2009.
Señor
Director periodístico del diario “Ultimas Noticias”
D. Álvaro
Giz
Presente
Habiendo sido aludido directamente por la Fiscal Mirta
Guianze, en un reportaje efectuado por el periódico de
su dirección el 17 de diciembre de 2008, solicito a
Usted la publicación de la nota que adjunto.
Agradeciendo
la atención que se sirva dispensar a la presente
Saluda a Usted atentamente,
Tte. Cnel José
Nino Gavazzo
Señor
Director:
He dejado
transcurrir un lapso prudencial antes de enviar la
presente, a afecto de que los sentimientos no afecten
la objetividad, atributo muy difícil de lograr, ante
el cúmulo de asuntos reprobables que se pueden imputar
a la funcionaria Mirta Guianze.
En el reportaje que le efectuó ”Ultimas Noticias” el
17 de diciembre de 2008, en alusión a su esposo
JOSE JORGE ALVARIÑO BARRERA, expresa la Fiscal:
“A mi
marido le pidieron esconder gente del M.L.N. cuando este
ya estaba desbaratado y él habló para conseguir un
lugar”
Ni tan
simple ni tan inocente fue su actuación, pues si
hubiese sido un ciudadano común y demócrata, hubiese
bastado con negarse a cumplir ese “pedido”. Sin
embargo el expediente judicial que determina el
procesamiento del delincuente es muy claro,
especialmente en las declaraciones del propio
procesado. El mismo fue detenido por efectivos del
Regimiento de Caballería Mecanizado Nº 4 a mediados
del año 1972, es decir en pleno régimen
constitucional democrático y en la plenitud del
último auge militar terrorista y no como astutamente
manifiesta la Fiscal: “ Cuando el M.L.N ya estaba
desbaratado”.
Finalmente
resulta procesado el 20 de noviembre del mismo año.
Precisamos
que el sujeto capturado, esposo de la entrevistada,
mantenía sus contactos con el grupo terrorista a
través de un integrante del mismo , de nombre Luis
Mattos Casal , el cual le pidió conseguir lugares para
esconder insurgentes clandestinos.
Este
terrorista lo conecta a su vez con otro de nombre
José Clavel, el cual le suministra dinero para que
viaje y haga contactos en la argentina.
Cumpliendo
las órdenes tupamaras, el esposo de la Fiscal,
inicialmente se comunica en Buenos Aires con Modesto
Lobeto en el teléfono de entonces 928404, de
esa ciudad.
A raíz de
ésta entrevista telefónica y de otras directivas
recibidas del M.L.N , el referido malhechor recibe de
la organización terrorista $ 20.000 (veinte mil pesos)
de la época y viaja a Buenos aires a coordinar el
traslado ilegal de clandestinos, conectándose
personalmente en dicha ciudad con el ya citado Lobeto y
con otro cómplice llamado Cayetano Yomane,
domiciliado en la calle Nuñez al 1500 del barrio Dock
Sud, coordinándose a su regreso a Uruguay con
miembros de la banda delictiva, la forma y el momento
en que se harían los traslados, Alvariño, el esposo
de la Fiscal , debería retornar a Buenos Aires.
Por estos hechos es que José Alvariño, es procesado
por asistir a la asociación para delinquir.
Parecería
entonces que los dichos de la Fiscal en la entrevista
de “que se ha hecho una bulla excesiva del tema”, no
son ajustados a la verdad de los sucesos, ya que su
esposo consumó importantes contactos con terroristas,
recibió y utilizó dineros del M.L.N naturalmente mal
habidos, viajó al extranjero para conseguir
escondrijos para terroristas prófugos de la ley y
regresó poniéndose a la orden de los tupamaros para
cuando se iniciaran esas operaciones.
Opino que
esto bastaría para que, respetando elementales reglas
éticas la Fiscal se hubiera excusado de actuar en un
caso que involucraba, no sólo a integrantes del mismo
Ejército que detuvo a su esposo, sino a uno que
participó directamente en dicha detención . Pero no lo
hizo. Es más, habiendo sido recusada por estos hechos,
respondió que su marido no fue tupamaro, ni
perteneció al M.L.N, ni fue procesado por integrar
dicho movimiento. Cierto, pero los lectores juzgarán.
Opino
también que tampoco resulta ético que una Fiscal
Penal lleve a cabo transacciones personales, incluyendo
a familiares, con un criminal, como ocurrió no
hace mucho tiempo y que fue ampliamente divulgado
por la prensa, llegándose hasta el llamado a Sala de
la Ministra de Educación y Cultura, la cual no pudo
dar respuestas satisfactorias en el parlamento.
Vemos
entonces claramente, que el respeto por la ética, base
fundamental de la personalidad de los Magistrados, no es
una de las virtudes que adornan la naturaleza humana
de Mirta Guianze.
Cuando
leemos el reportaje, es imprescindible no olvidar que
estamos en presencia de una militante de ideología
marxista –leninista, por lo menos hasta la caída del
bloque socialista soviético, que es la antítesis del
sistema democrático .Luego de ese derrumbe, el partido
al cual pertenece se declaró solo marxista, lo cual no
varía mucho la cuestión. En esa militancia llegó a ser
candidata electoral. Y no omitamos mencionar, que una
de las veces que ella fue detenida, lo estuvo por
insultar soez y públicamente a un democráticamente
electo Presidente de la República, el cual en un acto de
magnaminidad, del cual son capaces sólo integrantes de
los Partidos Políticos tradicionales, hizo que no se
procesara denuncia alguna, por lo cual recobró su
libertad.
Pero nuestra
travesúrica Fiscal, también tienen en su haber otros
demetidos antecedentes, entre los cuales destacamos su
acto de violación de la Constitución, al llegar a
constituirse en Fiscal de Corte de facto, en
coautoría con el Presidente de la República presunto
delito que aún continúa impune.
Opino
también que asombro, incredulidad e indignación serían
los sentimientos que tendrían los grandes Maestros de
Derecho que fueron ejemplo en nuestra Universidad, si
analizaran las actuaciones de esta fiscal, en el
proceso ilegítimo e ilegal que se nos sigue a una
decena de uniformados. No podrían entender las
sistemáticas violaciones de los principios jurídicos
que regulan nuestra convivencia social,
sustituyéndolos por doctrinas foráneas
internacionalistas que someten cada día más, la
soberanía de países pequeños como el nuestro, a la
voluntad de los grandes y poderosos.
La posición
de la Fiscal nos aproxima cada vez más al concepto de
las “repúblicas bananeras”, carcome los cimientos,
la esencia de nuestro sistema judicial, denigrando a la
misma con oprobiosos dictámenes jurídicos, copiados
de otras poco fiables justicias, en especial la
Argentina, ejemplo paradigmático de corrupción,
sometimiento al poder político y por ende de
injusticia, como sobran ampliamente ejemplos recientes
ampliamente publicitados.
En sus
acusaciones, al no poder lograr pruebas mínimas para
solicitar una condena, Mirta Guianze opta sin prurito
alguno, por el camino de la tergiversación, la
falsificación de hechos, la mentira encubierta,
haciéndolo mediante el disimulado cambio en la
transcripción de declaraciones de testigos e indagados
, el traspapelamiento de hechos ocurridos en potros
países, como si hubieran sucedido en el nuestro, asigna
sin prueba alguna procederes inexistentes a nuestras
Fuerzas Armadas, asigna a indagados cargos que no
tenían, asigna dependencias jerárquicas militares que
nada tienen que ver con las leyes vigentes, inventa la
existencia de una base arrendada en Montevideo, no sólo
sin pruebas sino con firmes pruebas de lo contrario.
Prejuzga permanentemente y otorga el valor de prueba a
suposiciones, o declaraciones de terceros cuya
identidad es anónima, para justificar una declaración
falsa, a su vez falsea la descripción de una
edificación, da por probado el traslado de personas
en un vuelo aéreo, que queda probado que no existió,
formula hipótesis y luego asigna a las mismas el valor
de prueba, falsea reiteradamente las actuaciones de un
Fiscal Militar ; ignora la existencia de las Leyes
Militares; y así podría seguir mencionando ejemplos “in
eternum”.
Pero lo que
sí no puedo omitir mencionar es su constante intención,
a veces encubierta, a veces explícita de asemejar a las
Fuerzas Armadas a organizaciones terroristas, como si
tuvieran el mismo status, las mismas costumbres, la
misma forma operativa, pero por sobre todo, las
mismas actitudes delictivas que caracterizan a los
grupos terroristas.
Y su
proceder desvergonzado, desprolijo y parecería no
destinado a obtener justicia sino a ejecutar una
venganza, llega a rozar la miseria humana, cuando
inmiscuye a mi esposa en asuntos de mi exclusiva
competencia, pese a quedar probada documentalmente la
falacia, o cuando por ella me entero que tengo un
ahijado cuya existencia desconozco y por ende
también existe otra persona con un padrino que
también desconoce.
Y así esta
Fiscal mentirosa, ladinamente hace una afirmación que
por falsa ni siquiera menciona origen o prueba
alguna. Es una afirmación de por sí y ante si, como
dije: sin pruebas, sin testigos, sin nada. Nada de
nada.
Trata de
confundir, de ofender, menosprecia la verdad como si
la misma fuese una mentira, buscando, opino yo, hacer
funcionar una maquinaria, que si lograse echar a
andar, ofendería a la Justicia.
Podría
continuar hasta escribir un libro, pero ya ha sido
demasiado extenso, aunque no tanto como los hechos
implícitos y explícitos del reportaje lo ameritarían.
Para
finalizar, cuando Mirta Guianze, en “Ultimas Noticias”
se refiere a mi, diciendo que todavía me siento un
Soldado de la Patria que cumplió con su deber y que no
estoy arrepentido” , permítame responderle que es en lo
único que no se ha equivocado, pero le agrego que
además me siento orgulloso de ser Soldado, de haber
cumplido con mi Deber, reiterándole que, aun sabiendo
de antemano las consecuencias que me acarreó el
haber servido a la Patria y a mis conciudadanos, si
hoy se repitiese la situación lo volvería a hacer.
Ese es el espíritu del verdadero Soldado Oriental
que la Fiscal desconoce y que se ubica muy lejano de
las miserias que los miserables nos quieren adjudicar.
También sepa Usted Sra. Fiscal que es imposible
estar arrepentido de hechos que no se cometieron ni
de cosas que no se hicieron, y que por ello le resultó
a Usted imposible probar, como finalmente Usted misma
lo admite.
Solo
agregaré que Usted como marxista y yo como Soldado
hasta la muerte, y después de la muerte también, estamos
en las antípodas de las concepciones de Patria y
Libertad, pues como expresó nuestro valiente y
apreciado Prof. Hugo Ferrari,
Usted
envidia de otros su Bandera, en cambio Yo adoro un sol
y nueve franjas.
Tte Cnel
José
Nino Gavazzo
C.
I. 844.257-3
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