Esto se publicó en Costa Rica sobre Uruguay
"El Uruguay del Frente: fantasmas de corrupción gubernamental, pobreza y anestesia"
En el Uruguay de hoy parece reinar un curioso proceso de desideologización selectiva, por el cual los temas ideológicos que no le convienen al Frente en particular, y a las izquierdas en general, son misteriosamente dejados de lado, sin que muchos lo perciban.
1. Tres años y tres meses después que una heterogénea coalición de grupos de izquierda, denominada Frente Amplio, asumiera el gobierno del Uruguay se destapan denuncias de corrupción que afectan a altas figuras gubernamentales y las estadísticas oficiales reconocen que la pobreza no disminuye.
3. Al mismo
tiempo, según acaba de divulgar el Instituto Nacional de Estadística, en 2007 el
26% de los uruguayos continuaba bajo la línea de la pobreza, contra un 27,5% en
2006, y un 2% de los uruguayos permanece en niveles de indigencia. Tal como ha
sido señalado por especialistas, este problema de la pobreza que casi no
disminuye no se produce en un país castigado por la recesión, sino lo contrario.
Desde hace ya varios años, el Uruguay se beneficia con uno de los escenarios
económicos más favorables de su historia, y hace cinco años que el crecimiento
anual se sitúa en aproximadamente 6%. Además, en los tres años que lleva de
gobierno, el Frente Amplio aumentó el gasto social en centenares de millones,
través del pomposo Plan Nacional de Emergencia Social (PANES). Por lo tanto, se
vive una situación bastante extraña y parad&o acute;jica por la cual el país
está más próspero y gasta más en políticas sociales, pero la pobreza casi no
disminuye y la miseria continúa igual.
4. Lo irónico de todo lo anterior es que el 1o de marzo de 2005, en su discurso
de toma de posesión, el presidente del Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez, había
prometido precisamente terminar con la corrupción y con la miseria, dos de los
fantasmas que rondan el gobierno frentista y manchan la aureola de
incorruptibilidad y de interés por los pobres con la cual impresionó al
electorado, que hoy comienza a ver la diferencia entre el mito y la realidad.
5. Pero la
corrupción y la pobreza no son los únicos fantasmas que empañan los resultados
del gobierno centroizquierdista del Frente. Según cifras del Ministerio de Salud,
entre 2006 y 2007 la mortalidad infantil pasó del 10,6 al 11,9 por mil; datos
también oficiales muestran asustadores aumentos de la criminalidad y la
violencia en todo el país, inclusive en centros educativos; la inflación da
síntomas de rebrote, especialmente en artículos de primera necesidad, corroyendo
los aumentos salariales; los sindicalistas de extrema izquierda relanzan su
discurso de lucha y resentimiento de clases, como ocurrió en actos sindicales
del 1o de mayo; la carga impositiva se ensaña inclusive con los jubilados,
como es el caso del reciente Impuesto sobre la Renta, que despertó indignación
en la mayoría del país, inclusive entre bases frentistas, al punto de que es uno
de los elementos hace peligrar las perspectivas electorales del Frente; y así
otros ejemplos que podrían citarse.
6. No en vano, a pesar de que todavía quedan dos años para las próximas
elecciones presidenciales, los estrategas del Frente Amplio se ven enfrentados
con la posibilidad de perder las elecciones nacionales sin pena ni gloria,
víctimas entre otros factores de mitos de izquierda remanecientes y de
optimismos voluntaristas que los llevaron a subestimar la complejidad y las
dificultades de la realidad y, en el fondo, a subestimar el sentido común del
pueblo uruguayo. La experiencia centroizquierdista uruguaya parece estar en
apuros.
7. Sin duda, merecerían comentarse otros aspectos de la compleja pero, al mismo
tiempo, interesante realidad sociopolítica, económica y psicológica uruguaya,
transformada en laboratorio social de un gobierno de izquierda "moderada". Por
ejemplo, el Uruguay tiene un pasado de debates ideológicos muy vivos, y esos
debates, en torno de conceptos tales como derecha, centro, socialismo, comunismo,
etc., se produjeron hasta hace relativamente poco tiempo. En el Uruguay de hoy,
en cambio, parece reinar un curioso proceso de desideologización selectiva, por
el cual los temas ideológicos que no le convienen al Frente en particular, y a
las izquierdas en general, son misteriosamente dejados de lado. Lo más increíble
es que pocos parecen percibir ese escamoteo que contribuye a anestesiar al
centro y a la derecha.
En sentido diferente de esa tendencia de adormecimiento, son las recientes
declaraciones del historiador José Rilla, que acaba de lanzar el libro "La
actualidad del pasado - Usos de la historia en la política de partidos del
Uruguay (1942-1972)". Dijo Rilla, en declaraciones sobre su libro, transcritas
por el semanario Búsqueda, que "la idea de que los tupamaros nacieron para
conservar la democracia en el Uruguay es una fenomenal invención", porque "no
hay ninguna posibilidad ni teórica ni empírica de inscribir la lucha de los
tupamaros en el proceso de fortalecimiento de la democracia liberal en el
Uruguay". No obstante ello, el referido historiador constata como un fenómeno "curioso"
y "paradojal" el hecho de que "en los últimos veinte años ellos han aparecido
ante la opinión pública, y con mucho éxito, mucho más vinculados al paradigma
democrático que al paradigma revolucionario".
8. Cabe a los uruguayos más lúcidos levantar y debatir esos y otros fenómenos "curiosos"
y "paradojales" que podrán sacudir a tantos uruguayos de un letargo ideológico
que favorece al frentismo.
Destaque Internacional - Informes de Coyuntura - Año XI - No. 245 - San José
de Costa Rica - 20 de mayo de 2008 - Responsable: Javier González