(N de la R) HOMICIDAS: Washington Vazquez Clavijo, Ricardo Perdomo Rodriguez, Esteban Pereira Mena, Carlos Lizcano Fleitas, Julio Cesar Ochoteco, Carlos Raul Sanchez Perez, Adolfo Wassen Alaniz, Aurelio Fernandez Peña |
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Artigas a Sarratea, 11 de febrero de 1813 : “... no hay circunstancia capaz de reducirme a variar de opinión. Esclavo de mi grandeza, sabré llevarla al cabo dominado siempre de mi justicia y razón. Un lance funesto podrá arrancarme la vida, pero no envilecerme”. |
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El asesinato, traicionero y cobarde, envilece a quienes lo planearon y ejecutaron, que, según versiones recientes, se trató de hacer “política con armas”, seguramente en un intento por deshacerse de una carga, esa sí muy pesada y molesta, y desviar la atención de su esencia verdadera: Terrorismo Revolucionario, de carácter selectivo al igual que tantos otros. Al igual que tantos otros, como el del Bowling de Carrasco, con una víctima inocente Hilaria Ibarra, por citar sólo uno. En la misma esencia mesiánica la muerte del peón rural Pascasio Báez Mena muestra la faz inmisericorde del accionar revolucionario. “Política con armas” es un eufemismo inaceptable que, si se siguiera esa línea de razonamiento, habría que convenir que organizaciones terroristas, incluso en el ámbito internacional, han desarrollado políticas con la mas variada gama de artefactos, dispositivos y otros. La esencia sigue siendo la de siempre, es decir, un “conjunto de actos violentos llevados a cabo por una organización o grupo político frente al poder establecido, para la consecución de sus fines; que en este caso era el acceso al poder por la lucha armada”. Terrorismo indiscriminado o selectivo que rechazamos categóricamente. |
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Depuestas las armas, con la excepción del Arsenal Feldman, cuyo origen y finalidad aún no han sido aclarados, aquella política ahora desarmada nos asombra con una insólita propuesta, tratando de eliminar un incómodo ente testigo: el Liceo Militar, institución que en una década no ha superado el 12,6% de deserción, que registra de los mejores niveles de aprobación, que no requiere servicio “222” y que contrariamente a lo dicho la mayoría de sus alumnos al egresar no siguen la carrera militar, demostrando una inmejorable integración a la sociedad.
¿En qué cabeza cabe que lo que funciona bien en un país debe ser eliminado?. Este “ente testigo” al que nos referimos debe ser mantenido, aunque sea para recordar a las nuevas generaciones que hubo un tiempo en el que el Uruguay se enorgullecía de su educación, a la cual podía acceder cualquier persona, sin distinciones, con afán de superación.
Aunque ya han sido controvertidas , no podemos dejar pasar las impertinentes declaraciones del Presidente de Costa Rica. Impertinentes por decir lo menos, ante las cuales aparecieron los corifeos de siempre, sin ningún tipo de información, clamando por anulaciones, eliminaciones, desmantelamientos. Olvidan que la prescindencia del Ejército en esa nación obedeció a causas incomparables con nuestro país y que, ante una agresión interna o externa habrían de recurrir, por octava vez, a la intervención de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.
Cabe preguntarse qué hubiera ocurrido con una eventual invasión del Movimiento Sin Tierra de origen brasileño de no haber existido un Ejército Nacional que custodiara nuestras fronteras.
La ocasión es propicia para saludar con el afecto de siempre a los oficiales extraditados hace ya 4 largos años y a nuestros presos políticos que al decir de la ex Ministra de Defensa Nacional, Dra. Azucena Berrutti los tienen “cocinándose en el odio”. Odio ajeno ya que no propio, tan ajeno que también es de aquellos que más claman, quienes, probablemente, sean los que estaban “debajo de la cama” al decir de la ex ministra (o expresiones del mismo origen).
Unos y otros, nuestros camaradas a los que nos hemos referido, tienen la grandeza y la fuerza anímica derivadas del orgullo de ser Soldados, capaces de sobrellevar las circunstancias más adversas u hostiles, circunstancias que pueden cambiar, si las cosas van de determinada manera.
Sin ánimo de filosofar, en esta vida hay un tiempo para todo, y eventualmente, un camino a recorrer. Cito el Eclesiastés:
“Para todo hay un tiempo señalado, aún un tiempo para todo asunto bajo los cielos: tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de cosechar lo que se haya plantado; tiempo de morir y tiempo de sanar; tiempo de derribar y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de abrazar y tiempo de mantenerse alejado de los abrazos; tiempo de buscar y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar y tiempo de desechar; tiempo de rasgar y tiempo de unir cosiendo; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de odiar; tiempo para guerra y tiempo para paz…”
Si los tiempos son los adecuados el camino puede tornarse más fácil e imaginémoslo como que nos lleva a una encrucijada en la cual enfrentamos dos puentes: uno para ignorar y otro para atravesar. Formulamos votos para que la elección sea aquella que mejor consulte los intereses nacionales y el bien común.-
SAUL CORREA DIAZ
OSIRIS NUÑEZ SILVA
GAUDENCIO NUÑEZ SANTIAGO
JESUS FERREIRA ESCOBAR
